Columna semanal mercados
12 de Agosto de 2014
Importante oportunidad
Interesante perspectiva para el trigo argentino, sólo sino se cometen los mismos errores

Dejando de lado la incógnita en el Hemisferio sur, trigo este año no va a faltar en el mundo, pero si se le agrega al cereal el calificativo de “panadero”, eso es otro cantar.

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Martín G. Alzaga

Por Leandro Pierbattisti, asesor de la Federación de Acopiadores.- Veamos que sucede en Rusia y Ucrania, que son los que gozan del monopolio de la formación de precio del trigo mundial de julio a diciembre, debido al hecho que estructuralmente el 75% de sus respectivos saldos exportables se contabilizan en promedio antes de fin de año, ya que luego las usuales inclemencias climáticas afectan sensiblemente la logística, y a su vez, debido a la proximidad geográfica con las principales cuencas mundiales de importación de trigo que le confieren a estos orígenes una ventaja indiscutida en el flete frente a otros competidores.
La cosecha de trigo de invierno acaba de finalizar en Rusia. La misma, contrariamente a la de primavera, se la destina principalmente a la exportación, ya que los trigos de invierno se concentran en el hinterland del complejo de puertos del  Mar Negro y del Mar de Azov.
Este año los rendimientos del trigo de invierno ruso son excelentes y el volumen de cosecha se aproxima al récord de 2008/09. A su vez la calidad es más que óptima, de manera tal que el consenso de operadores en Rusia apuesta a un saldo exportable 2014/15 de 22 M/t, contra 18,4 M/t exportadas en 2013/14 y 21,4 M/t en 2011/12, cuando se produjo un récord histórico. Ya en el pasado mes de julio Rusia exportó 2,4 M/t de trigo, acercándose al récord histórico de julio de 2011 de 2,5 M/t.
Por su parte, Ucrania acaba de apagar sus cosechadoras, estimándose una producción cercana a las 22 M/t, casi la misma que en 2013/14, y básicamente compuesta de trigos de invierno. El saldo ucraniano en 2014/15 debería mantenerse con respecto a la campaña pasada, máxime teniendo en cuenta que la calidad del trigo eslavo es juzgada al día de hoy entre “media y buena”.
Según fuentes locales, cerca del 60% de la colecta estaría comprendida entre les grados 2° y 3° de las especificaciones GHOST, es decir 60% de la colecta sería de aptitud panadera y el resto destinada al consumo animal, lo cual coincide con el promedio quinquenal ucraniano.
En resumen, con un Mar Negro presente en la escena mundial y un trigo americano de invierno cuyo saldo exportable, si bien cae, tomaría la posta como es su costumbre a finales de año, junto con Europa, el mundo no debería tener mayores problemas para abastecerse de trigo, salvo si por razones de fuerza mayor se comprometiese el sourcing del trigo de aptitud panadera, a punto tal que el mismo no se halle lo suficientemente disponible en los puertos.
Y ese “salvo” se está concretando, por lo que “razones de fuerza mayor” no sólo podrían comprometer a mediano plazo la disponibilidad de trigos panaderos en puerto, sino que además los flujos habituales de intercambio mundial se verían este año afectados.
¿La causa? En primer lugar Francia, luego Alemania y algunos países de Europa del Este.
Francia comenzó a cosechar tímidamente a principios de julio el trigo en el sur, para luego reforzar la trilla en el centro y norte del país alrededor de la fiesta nacional “du 14 juillet”. Al día de hoy se lleva cosechado el 92% del área, estimándose un volumen de producción cercano a 38 M/t, próximo del record histórico de 1998/99.
Sucede que Francia también bate récord este año, esta vez, en una de las peores cosechas en materia de calidad que tuvo el país galo en estos últimos 20 años. Se estima que alrededor de dos tercios de la colecta de trigo en Francia no supera los 150s de falling number, precisando que tanto la industria local como la demanda internacional exigen un mínimo de 220s.
Esta fuerte caída del falling, que hasta pone en riesgo el correcto funcionamiento del mercado a término europeo, se debe al hecho que durante todo el mes de julio no ha parado de llover en buena parte de Europa del oeste, a excepción de los países nórdicos y del Reino Unido.
 

 
Francia exportó en 2013/14, un total de 18,6 M/t (de las cuales 12 M/t fueron enviadas fuera de la UE-28) y 700.000 t de harina, convirtiéndose en el segundo abastecedor mundial del cereal detrás de los Estados Unidos (si se tienen en cuenta los intercambios comerciales en el seno de la UE-28) y en el tercer exportador mundial de harina, detrás de Turquía y Kazajistán.
Es decir, si Francia tiene un problema, el mundo del trigo también lo tiene.
Hace apenas un mes se estimaba localmente para la campaña 2014/15 un saldo disponible exportable de trigo francés de calidad panadera, fuera de la UE-28, de 12 M/t. Hoy, ese saldo llegaría a 4 M/t.
Esto significa que este año probablemente habrá un “buraco en el mundo” de 8 M/t de trigo francés de calidad panadera (básicamente 11% de proteína base seca y 22% de gluten húmedo). Este dato ya se confirma al día de hoy dado que Argelia, principal cliente casi exclusivo de trigo francés, está comprando actualmente cereal de origen británico.
Alemania, segundo exportador europeo de trigo y con calidad estructuralmente superior a la francesa, también presenta problemas. A su vez, países de Europa del este -como Rumania y Polonia- se suman a las caídas de calidad y eso se ve actualmente reflejado en el trade egipcio, ya que en el último tender del GASC (comprador público egipcio) del 31/07 el origen rumano no estuvo presente, mientras que el año pasado en la misma época del año habían ocho ofertas presentes de diferentes traders para el origen rumano.
Por otra parte, a nivel regional, si bien el área de siembra  este año aumenta (Argentina y Brasil) o al menos se mantiene con respecto al año anterior (Paraguay), exceptuando el Uruguay (caída del área), las condiciones particularmente húmedas que se vienen dando en estos últimos meses preocupan y mucho en cuanto a la futura calidad de los trigos del Mercosur.
Particularmente Brasil, dado que el aumento récord de producción previsto este año no garantiza una caída significativa de las importaciones. Sucede que Rio Grande do Sul, mucho más que Paraná, posee estructuralmente problemas cualitativos debido a las lluvias que usualmente caen en plena cosecha. Si esto sucediera este año una vez más, la necesidad suplementaria de importación de trigos correctores se toparía frente a un contexto internacional donde la calidad no abunda.
Por otra parte, tanto la calidad como el volumen de trigo se anuncian prometedores en Canadá. No obstante, contrariamente al origen americano, los molinos brasileños no están culturalmente acostumbrados a comprar trigo canadiense, y encima este año se le agregaron los problemas logísticos, particularmente ferroviarios, en dicho país.
Todo ello para decir que Francia se concentrará particularmente este año en exportar trigo forrajero hacia la Unión Europea desfavoreciendo a Argelia, Marruecos, Egipto y África del oeste quienes son los principales clientes del trigo francés fuera de la UE-28.
La pregunta entonces es la siguiente: ¿Quién remplazará, o más bien, habrá suficientemente trigo panadero de enero en adelante cuando el “chorro exportador” del Mar Negro comience a agotarse?
Seguramente sí. Estarán los americanos, junto con Canadá y Australia (si no le nace un Niño), pero a un determinado precio, que se verá reflejado en las primas, máxime si se tiene en cuenta que la logística tanto en Estados Unidos como en Canadá no se anuncia del todo prometedora este año. Al menos, este dato se está actualmente reflejando en la base Golfo de México.
Con respecto a la escena local, con un área estimada por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires en 4,2 M/h y tomando en cuenta rindes potenciales y un consumo doméstico previsto por el MAGyP, se podría contar en 2014/15 con un saldo exportable cercano a las 7 M/t.
En caso de ser efectivamente enviado al exterior, este saldo le permitiría al Estado nacional un ingreso de divisas en un momento en que las mismas estructuralmente no abundan. Además, dada la coyuntura internacional anteriormente descripta, la Argentina podría retomar comercialmente contacto con países cuyos mercados se han perdido en estos últimos años, como ser Argelia, Marruecos, Egipto y otros ocho países de África del Oeste, con Nigeria a la cabeza, en donde históricamente estábamos presentes.
Pero para ello se debe abandonar la política de cupos de exportación que tanto daño le hicieron a la producción argentina de trigo. Política que también afectó a Ucrania, sino basta recordar que los eslavos abandonaron en julio de 2011 estas medidas, dado que cada vez más productores se volcaban al maíz que no poseía restricciones cuantitativas a las exportaciones.
Cabe destacar que no sólo la intermitencia arbitraria de la apertura de un cupo es dañino, sino también la desconexión que estructuralmente se realiza entre las necesidades estructurales del mercado brasileño, principal cliente del trigo argentino y dejado inconscientemente de lado en estos últimos años, y el momento en que se decide abrir la exportación.
 

 
Esto se cristalizó de manera patente este año, cuando las tres autorizaciones de exportación de trigo anunciadas por el gobierno argentino fueron difícilmente comercializadas en Brasil pese al arancel externo común (AEC) que estaba en vigencia en ese momento.
Sucede que contrariamente a lo que Brasil venía haciendo históricamente, los molinos brasileños comenzaron a anticipar el mercado a partir de la campaña 2013/14, armándose de esta manera de trigo americano mucho antes de que arribara la cosecha sudamericana.
 
¿Por qué dicha anticipación? La respuesta está en el grafico siguiente
 

 
El área de siembra de trigo argentino más baja de los últimos 100 años, como resultado de las pésimas políticas públicas agrícolas aplicadas, convirtió a la Argentina en un gran exportador “de inflación” con destino a Brasil.
Fueron en primera medida los molinos brasileños que la importaron y luego la trasladaron a los consumidores, que en 14 meses acumulados llegaron a pagar el pan un 18% más caro, en un país que trata de mantener la inflación por debajo del 6%.
Es por ello que el 22 de junio pasado la Oficina de Comercio Exterior de Brasil decidió de forma excepcional (la reunión no estaba prevista inicialmente por los 7 ministerios que la componen) suprimir el AEC, extendiéndose la quita hasta el 15 de agosto, coincidiendo en plena cosecha de trigo en Paraná, con lo que ello representa en materia de descontento político por parte de los productores: ven que el trigo americano accede al territorio brasileño a 29 dólares menos que previo a la aplicación de la medida.
Por último, cabe destacar que Brasil comprometerá de aquí a fin de año alrededor de un millón de toneladas de trigo americano. Históricamente ese trigo era de origen argentino dado que el trigo de Paraná que suele corregir el trigo de Río Grande no es lo suficientemente disponible para “tirar” hasta enero consumiendo el trigo local.
Luego de diciembre/enero, como siempre se dio, Brasil sale todos los años a comprar con más o menos fuerza en marzo, en el momento en que históricamente la molienda brasileña comienza a quedarse corta de mercadería.
Sucede que si Brasil no compra suficiente trigo argentino en diciembre y enero está obligado a armarse de otro trigo corrector como el americano y esto se transforma en un círculo vicioso para la Argentina, dado que cuanto más trigo americano Brasil compra anticipadamente, más retarda las compras argentinas, y matemáticamente las mismas son a su vez menos voluminosas.
Si a más tardar en noviembre las autoridades argentinas no le envían a sus pares brasileños señales claras y cumplidoras con respecto tanto al volumen como a la fecha de apertura de exportación, los molinos brasileños no dudarán una vez más en anticiparse y de esta manera comprar trigo americano.
Una vez más, este comportamiento provocará ni más ni menos que una transferencia de ganancia del productor a los operadores, a través de un precio pagado al primer eslabón de la cadena que se encontrará muy por debajo de la capacidad de pago de los operadores, teniendo como corolario lo que hemos constatado en estos últimos años: una estrepitosa caída del área de trigo. 
De esta triste manera volverán a perder todos: los productores, que son los más damnificados por tales descuentos, los operadores que año tras año tienen menos mercadería (tanto en volumen como en calidad) para originar, los consumidores quienes pagan año tras año las dificultades crecientes de originación, el Estado que no captura divisas a mitad de campaña comercial.
Y todo el Mercosur: Brasil que debe alejarse culturalmente y geográficamente para abastecerse de trigo, y tanto Uruguay como Paraguay, que sin comerla ni beberla se ven desposeídos del AEC a causa de la Argentina.
Es hora que rompamos con este círculo vicioso en el que todos pierden, y que reflexionemos el conjunto de políticas llevadas a cabo un tanto más a nivel regional que local.
 

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Federación de Acopiadores de Cereales

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