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Pollos y vacas, los dos extremos del negocio de carnes

La actividad avícola presenta uno de los ejemplos de competitividad más destacados, con un alto crecimiento exportador. Del otro lado, la ganadería, presa de los vaivenes a los que ha sido sometida por las intervenciones y la pérdida de presencia en el mercado mundial.

Fuente de la imagen: Aldo Abaca

“La avicultura somos todos”, dijo Roberto Domenech (CEPA), en Agrotendencias 2012, el seminario de la Federación de Acopiadores realizado el martes 16 en la ciudad de Buenos Aires. Toda una definición. En 2001, Argentina exportaba 2 mil toneladas a 5 destinos y se consumían 24 kg/hab/año. En 2011 son 330 mil toneladas a 70 destinos, con un consumo de 39,5 kg/hab/año.

“Tenemos un plan estratégico avícola 2010-2017 que implica un 6% anual de crecimiento. Producimos 2 millones de t. Se estima un consumo de 44 kg/hab/año para 2017”, apuntó el empresario.

En el mundo, la carne de pollo viene creciendo, la carne bovina está estable, y el cerdo también creció en los últimos 50 años. En la Argentina se consumen 109 kg/hab/año de proteínas animales. Brasil registra 88 kg/hab/año.

Después de ofrecer esos datos, el titular de CEPA dijo que es un año de desequilibrio mundial de oferta y demanda. El comercio mundial es de 10 m de t anuales, y Argentina tiene 350 mil t por año (17,5%). Venezuela recibe 80 mil t de pollo entero, Chile 38 mil.

A la hora de las recomendaciones, Domenech dijo que “Hay que estar atentos a las economías de los principales productores y exportadores del mundo. También hay que considerar el valor de las monedas, porque como el dólar tiende a depreciarse fácilmente. La volatilidad de los precios de cereales y oleaginosas también requiere atención, porque condiciona los costos, y por ende la posibilidad de competir en el mercado internacional. Y, por supuesto, lo factores climáticos”.

En el último año el maíz aumentó el 40% y la soja el 70%, esto impacta en los costos de todo el mundo. Hay reducciones importantes de producción para los próximos meses (Estados Unidos, Brasil, Unión Europea).

Otro tema es la seguridad y la soberanía alimentaria. “Tenemos que ver cómo acompañar ese concepto, encontrar la manera para dar seguridad en economías complementarias. Es el caso de Venezuela, donde estamos entregando alimentos por energía”, comentó el empresario.

“Nosotros en estos 10 años hemos logrado escala, invertimos en tecnología y somos competitivos, pero necesitamos masa crítica de exportadores. Se necesitan más empresas exportadoras, porque el crecimiento de la producción va a estar vinculado al crecimiento de la capacidad exportadora”, expresó.

“Para 2017 esperamos 2,5 m de t de producción, un consumo interno de 1,9 m de t y 600 mil t de exportación. En 1970 tomaba 75 días engordar un pollo, en 2010 46, con menos alimento: 6,300 kg contra 5,520 kg. Para 2017, se esperan 38 días y 4,700 kg”, concluyó Domenech al dar testimonio del crecimiento competitivo que ha tenido la avicultura en el país durante los últimos años.

Las carnes

Víctor Tonelli (Víctor Tonelli y Asociados) abordó las perspectivas de la cadena de ganado y carne vacuna. Recordó que se perdieron 10 millones en stock vacuno entre 2007 y 2011. Luego de 2009 tuvimos una recuperación de los precios, y la Argentina experimentó una recuperación de vientres, es decir, recuperamos 2 millones de los 10 que se habían perdido.

“Las importaciones de los países desarrollados se han mantenido desde 2000 hasta ahora y la proyección hasta 2021 tiene una estabilidad. Es totalmente diferente en el caso de los países emergentes, que arrancan siendo una tercera parte de los importadores y terminan duplicando su participación en las proyecciones hacia 2021. Se espera mucha más demanda por parte de estos países”, destacó.

Según Tonelli, los precios internacionales, en dólares por tonelada, se duplicaron entre 2009 y 2012. En lo interno, el precio de la carne al consumidor se fue ajustando al costo de la materia prima según el mercado de Liniers y el IPCVA. A medida que la intervención en el mercado ejerció sus distorsiones, el precio de carne al consumidor se fue divorciando del precio que recibían los productores (2006-2009). Desde 2009 subió el precio del novillo para el productor, acercándose al precio de carne al consumidor.

“Hay una sobreoferta de carnes, por eso hay una baja actualmente”, dijo. Gradualmente, la Argentina ha ido cayendo en las exportaciones bovinas, hasta el 2,2% actual.

“En los últimos meses se nota una intención de acompañar un poco más a las exportaciones, se escucha una mayor fluidez en el otorgamiento de los ROES. Hay una intención, pero no se ha desbloqueado la principal traba: el tipo de cambio neto. Aún con precios fenomenales para algunos cortes, es poco competitivo. Mucho más aún si los exportadores tienen que esperar mucho por la devolución del IVA•, dijo Tonelli.

“El Estado puede sacar las actuales retenciones sin perder mucho y podría reactivar el mercado”, dijo. El analista destacó que los productores comenzaron a producir menos animales pesados y más terneros /novillitos. Esto genera una pérdida equivalente a 24kg/res. Se pierden 170 millones t de res. Esto tiene un impacto final en la oferta.

En 2012 se terminarán a corral y/o con suplementación a campo alrededor de 4 millones de cabezas. “El costo de reposición y el del alimento definen la rentabilidad. En la medida en que el alimento suba su precio, pero no cambie el costo de reposición (si se mantiene en un 25%), no tiene mucho impacto. En engordes más largos, la proporción es inversa”, destacó Tonelli.

Hoy, del feed lot proviene más el 75% del total de machos livianos que se ofrecen en Argentina. Esto es lo que genera un excedente en la oferta y que tiene impacto en los precios. “En el 2015 deberíamos llegar a un volumen de producción que permita un consumo de 55 kg y un volumen de exportación de 400 mil t”, apuntó el consultor.

“El precio hoy está sostenido, casi exclusivamente, por el mercado interno (94% del total) con sobreoferta de liviano. En tanto, el mercado externo está subabastecido y con demanda creciente: Argentina participa sólo con el 2,2%”, destacó.

Finalmente, el consultor expresó que la única alternativa para mantener la rentabilidad será incrementar la eficiencia y productividad. En tanto, la disponibilidad de tecnologías probadas y de fácil aplicación sumadas a las muy buenas relaciones costo-beneficio no justifican demoras en su implementación.

Congreso: Agrotendencias 2012 
 
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