Gacetillas

Respuestas de A Todo Trigo 2015

Alto rendimiento con buena calidad

Una de las importantes conclusiones de un trabajo presentado en A Todo Trigo 2015 es que actualmente los cultivares disponibles en el mercado del principal cereal panificable de la Argentina permiten compatibilizar la obtención de altos rindes de grano por hectárea con una buena calidad de los mismos.
La segunda jornada de A Todo Trigo 2015 arrancó con un panel tecnológico de primer nivel dedicado al análisis de la relaciones entre la fertilidad, los rendimientos y la calidad en la producción de trigo y cebada, que quedó coronado con la coordinación del reconocido especialista Jorge González Montaner.
 
Pablo Abbate, del INTA Balcarce, introdujo a los asistentes en el tema al referirse a los “Cambios en la calidad comercial e industrial del trigo en respuesta a la interacción Cultivar por Ambiente”. Para enmarcar su charla, Abbate mostró en primer lugar la tendencia de los rendimientos trigueros durante los últimos 15 años, con una clara ventaja de Argentina frente al resto del mundo. En ese período los rindes locales promediaron un incremento de 52 kilos por hectárea anuales, un 49% por encima de los 35 kilos del promedio mundial. También dejó en claro que en ese período se registró un deterioro de los distintos factores que definen la calidad de los granos de trigo.
 
Para dar pie a la primera de sus conclusiones, Abbate mostró que en los últimos 10 años en los que se viene registrando una caída de la producción triguera nacional, la proporción destinada a la molienda pasó del 40 al 60%. “Si la expectativa de siembra de trigo es baja –dijo el especialista-, conviene buscar la calidad que demanda el molino más cercano”.
 
Sobre la base de los resultados obtenidos en un trabajo repetido durante tres campañas, en 4 localidades, con 4 cultivares de trigo de ciclo largo y otros 4 de ciclo corto, en el que se midieron los rendimientos obtenidos y 17 variables de calidad, Abbate sacó sugerencias para los distintos actores de la cadena triguera. Para los acopiadores recomendó tener en cuenta que la calidad cambia con el año y que ese cambio es poco predecible. Además, indicó que a nivel del acopio se puede elegir por localidad, pero el ordenamiento de las mismas puede cambiar con el año, y explicó que el efecto del cultivar puede ser alto o bajo, pero cambia poco entre localidades y años.
 
A los productores les dijo que se puede elegir un cultivar de la calidad adecuada ya que el efecto del cultivar cambia poco entre los distintos años y que el efecto del año sobre el factor W de calidad es bajo.
En base al trabajo citado y otros que presentó durante su exposición, Abbate mostró otra de las conclusiones de alto interés en la producción, ya que afirmó que “El rendimiento de los cultivares actuales no se relaciona con los grupos de calidad, por lo tanto se pueden elegir cultivares que combinen buen rendimiento y buena calidad”.
 
Pablo Calviño aportó su experiencia como asesor privado para dar respuesta a uno de los interrogantes que se planteó en A Todo Trigo: ¿Es posible producir rendimiento y calidad en trigo y cebada? El técnico dijo que para poder contestar esa pregunta en primer lugar “tenemos que considerar cómo definimos calidad” y explicó que prefiere definirla como “Lo que me pide quien me compra”.
 
“El problema –agregó Calviño-, es que no sabemos lo que nos van a pedir, porque varía de acuerdo al año. Por lo tanto, tenemos que tener muy claro qué queremos producir”. Al respecto, indicó que la planificación es la etapa de mayor peso en el éxito de la realización de un lote de cultivo. “Es más importante la planificación que la ejecución”, enfatizó. Y explicó que se debe comenzar con la caracterización de los ambientes, de los cultivares y de un claro conocimiento del contexto.
 
“En una buena caracterización del ambiente –dijo Calviño-, se debería conocer cual es la probabilidad de obtener determinados rindes con diferentes manejos”.
 
Frente al interrogante sobre las diferencia de manejo entre cultivos de trigo y cebada, el asesor indicó que “Los cultivares actuales de cebada presentan valores bastante parecidos en proteína y rendimiento a los trigos más usados del Grupo II”. Y agregó que “La gran diferencia es el mayor riesgo de vuelco en la cebada en determinados ambientes, si se fertiliza con la misma dinámica que el trigo”. En su síntesis final, Calviño aseguró que “se puede obtener rinde y calidad, ya que contamos con herramientas para lograrlo, pero el éxito va a venir de la mano de utilizar esas herramientas conjuntamente con tecnologías de procesos”.


Foto: Federación de Acopiadores

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